El domingo 14 de junio abrí los ojos y me vi a mi misma en el mismo lugar de siempre, me supe rodeada de las mismas personas aunque no estaban presentes. Al mirar por mi ventana, todo seguía igual, estaba en la misma casa de siempre, la ciudad tenía el mismo olor de siempre, mi mente estaba circundada por los mismos gustos, los mismos intereses, las mismas obligaciones laborales, escolares y personales. Me resultaba extraño, tenía un año más de vida y luego de hacerme la misma pregunta muchas veces, me respondí a mi misma -Sí, todo sigue igual-...pero yo no permitiría que fuera así, y con la idea bien clavada me encargué de darle a conocer a todo el mundo que ese día, 14 de junio, era el primer día del resto de mi vida.
No era una fecha especial como el 13, pero ese día comenzaba un año nuevo de mi vida, de esa vida que me ha respondido bien desde el día en que mis padres la compraron...nunca tuve que usar su garantía, nunca la llevé a reparar y jamás consideré cambiarla, mucho menos en ese momento, en el que tenía todo lo que yo siempre quise y necesitaba para ser feliz. Esa misma mañana repasé en mi cabeza la lista de cosas a las que les di carácter de indispensables para vivir; palomeados quedaron los sueños, las aspiraciones profesionales, la familia, los amigos y el amor...y hasta ese momento, no se habían agregado elementos nuevos a mi lista, y los determinados estaban cubiertos...era feliz, con altibajos como cualquier persona, pero con la felicidad como una constante vital.
Hoy abrí los ojos y por alguna razón tenía nublada la vista. Al verme al espejo, mi rostro se veía diferente, mis ojos estaban un poco hinchados y aunque quise reir y adjudicárselos como otras veces a la cantidad de horas de sueño, me limité a bajar la mirada y a recordar que ayer volví sola a casa, y no esperé como otras noches el mensaje que me dejaría dormir tranquila a sabiendas de que estabas a salvo. No se rompieron planes, sólo cambiaron, pero aún no logro entender para qué, y aunque tengo esa teoría de la costumbre, algo me dice que no será suficiente esta vez, que me toca luchar no contra la tristeza o el dolor, sino conmigo misma, con mi amor. De nuevo repasé mi lista, y al ver que un punto quedaba en blanco, sin paloma, descubrí que me faltabas, y que aunque mis impulsos, mis sentimientos y en general toda mi persona me movieran a intentar buscar eso que quería pensar que perdí durante mis sueños por la noche y que ya no estaba esta mañana, mi razón me dijo que era momento de rehacer mi lista o resignarme a que no seré feliz sin ese punto cubierto.
Al volverme de nuevo al espejo supe la razón de la apariencia de mi cara, y ese líquido con sabor a sal refrescó mi rostro, aunque sólo lo hizo ver peor. No sé cómo detenerlo, ahora es uno mismo con la ausencia de eso que no me atrevo a borrar de mi lista, y con cada gota yo siento que algo en mi se pierde, se va, como si poco a poco me estuviera vaciando hasta quedar seca. Miré el anillo que adornaba mi tocador, ya no estaba, recordé que lo guardé al tiempo que asimilaba que el día anterior no era un sueño, sino una pesadilla que no va a terminar pronto. Pensé en el 14 de junio, cuando me equivoqué al convencerme de que era el primer día del resto de mi vida...en realidad es hoy el primer día del resto de mi vida, el primer día de mi vida sin ti.

No hay comentarios:
Publicar un comentario