Mi vida está plagada de deux ex machinas, que en términos comúnes son las soluciones mágicas que el cine utiliza para resolver situaciones de crisis: objetos útiles para circunstancias inusuales, apariciones increíbles e incluso super poderes. Se trata de cosas que no tenían nada que hacer en ese lugar y en ese momento, pero que aparecen porque de otra manera el protagonista no podría salir airoso.
No lo llamaría suerte, de hecho ni siquiera estoy segura de que haya soluciones mágicas a mi alcance...es más bien que me he entrenado para ver señales en todo lo que me rodea. Es simple, yo intuyo una cosa, y la mayoría de las veces, sin más, sigo el presentimiento, o bien, le doy un significado aplicable a mi situación. Por supuesto no creo en las cartas, en los adivinos ni en ninguna de esas cosas, pero sí creo en Dios, y en su oportunidad para ponernos en ciertas situaciones.
Hoy iba a misa como cualquier domingo, me senté en la banca y hasta me quejé del sacerdote que estaba a esa hora, porque tengo a mi favorito. Me sentía dispersa, como si oyera pero no escuchara en realidad. Y entre mis pensamientos, de pronto mi atención fue captada sin motivo, sólo para escuchar:
- Los seres humanos siempre creemos que es más fácil abandonar aquello que se complica a realmente luchar por ello. Muchos matrimonios ven mucho más fácil simplemente abandonar la relación que intentar arreglarla, por eso hay tantos divorcios, porque preferimos ser mediocres que esforzarnos-
Casi sentí que me sangraba la frente con semejante pedrada que obviamente no fue intencionada, pero sí oportuna. No estoy tan equivocada, aunque ahora me queda otra pregunta: ¿Y sí la lucha está precisamente en el abandono?¿Qué si el abandono es un sacrificio para buscar el bienestar del otro? Espero obtener esa respuesta pronto.

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