Siempre me pareció tonto sufrir por amor...mis amigas me decían insensible, por esa manera tan extraña de enfrentar las rupturas, de vivir "el duelo". La mayoría de las veces había dos o tres lágrimas, nada serio. Después me invadía esa certeza de haber hecho lo correcto, y mi preocupación no era más por mi, sino por la otra persona, por el miedo de hacerle daño, de que quizá fuera él quien no comprendía que esto estaba bien, y que así tenía que ser, porque cuando uno de los dos lo piensa, no hay nada más que hacer...la batalla está perdida. Se puede luchar contra todo...diferencias de caracter, celos, incluso contra la falta de comunicación; pero si una de las dos partes tiene la voluntad determinada, es momento de bajar la guardia.
Nunca entendí a los que lloraban por días, a los que preferían provocarse el sufrimiento con canciones tristes, botes de helado y películas tristes, a los que incontrolablemente mensajeaban al chico o la chica, y menos aún, a los que albergaban esperanzas. A veces uno termina, a veces lo terminan, a veces son cuestiones de dos, pero en cualquiera de los casos, es una medida desperada, tomada en caliente o en frío, que da respuesta permanente o temporal a una circunstancia que está fuera de control, que el amor no puede mitigar.
Mi mecanismo es simple...lloro incontrolablemente por un par de horas, cuando yo lo decido, dejo de hacerlo y entonces sí, empiezo a dejar atrás. No me importa estar sola, me ocupo...y en compañía bueno, todo es más fácil. Y entonces emprendo el viaje de nuevo. De cuando en cuando miro hacia atrás, pero las imágenes son cada vez más pequeñas, menos detalladas, hasta que así, sin previo aviso, desaparecen por completo. Mi corazón en cambio es un poco más complejo: examina detalle a detalle el tiempo compartido, por lo regular toma lo malo para contrarrestar la pérdida de lo bueno, y las dudas se disipan al tiempo que la sensación de haber hecho lo correcto me inunda, y entonces sí, no hay más qué hacer...eventualmente olvidaré, dejará de doler y las cosas no sólo volverán a la normalidad, serán mejores.
Debo reconocer que es un recurso muy útil el del raciocinio, cuando el dolor del corazón es incluso físico, porque viene acompañado de migrañas, gastritis y hasta ojos rojos que arden. No obstante, jamás me había preguntado a qué debo recurrir ahora que esto se siente tan equivocado, que algo en mi ser me dice que fue la peor decisión del mundo, que no hay explicación racional para que un problema que se atisbó desde hace menos de un mes terminara con todo, como si hubiéramos soltado la cuerda cuando los del otro equipo estaban por caer al lodo, como si no valiera la pena luchar, como si "esto" no fuera más fuerte que cualquier otra cosa. Y entonces, cuando pienso en mis opciones activas, sólo me invade el temor de convertirme en la que se aferra a eso a lo que el otro ya le dio un no, la que incluso se convierte en esa piedra en el zapato que molesta, porque no permite olvidar que se está caminando de nuevo y no es precisamente hacia atrás.
Y aquí estoy como jamás me imaginé estar escuchando música triste, en completo descontrol de mis emociones, imposibilitada mentalmente, con poca capacidad de apartar mi mente del tema, pero también con poca voluntad de aceptar que se acabó, no por capricho, sino porque esto es tonto, no hay razones para estar sola hoy, salvo que ya no me quieras, y si es el caso, entonces tampoco hay razones para haber estado tanto tiempo juntos, porque el amor así, tan real, no se olvida en un par de días...duele y alivia, alegra y entristece, pero no desaparece porque ya es un ser con vida propia, porque ya no depende de ti o de mi, porque pese a esta distancia, ahí esta...al menos para mi. Aquí estoy comiendo helado, escuchando música, contando mi vida porque sólo así puedo canalizar de alguna manera la tristeza que mi cara sabe ocultar muy bien, pero que sigue aquí y no disminuye, y me deteriora día con día.
De pronto veo todo diferente; los lugares, las personas, incluso los automóviles, todo es un buen motivo para pensar que está bien creer, que todo está bien porque esta situación está mal, y tarde o temprano ambos alcanzaremos el punto insoportable en el que no podremos hacer más que arreglarlo, aunque al no poder callar del todo a mi razón, todo deja de ser un sentimiento para convertirse en una confusión de acciones, en donde ya mi voluntad no puede más que el sustento de esta decisión, que tontamente aprobé por pensar por ti...lo que siempre me pediste que no hiciera.
Perdona si te busco, no quiero dificultar las cosas, es sólo que dijiste que podía recurrir a ti cuando lo necesitara, en las circunstancias más difíciles, cuando me sintiera perdida.
Hoy me siento perdida, y aunque parezca tonto, a veces es la misma causa del dolor la única que puede darte un poco de tranquilidad...es como mi vacuna, necesito inyecciones para poder fortalecerme y aprender a luchar, aunque creo que en este caso preferiría sin duda alguna la enfermedad aunque me duela...aunque me mate.

No hay comentarios:
Publicar un comentario